sábado, 6 de diciembre de 2008

Nada especial

La vida no cambia, uno mismo no lo hace, es más en estos momentos estoy pensado seriamente atacar una botella de ron y unos cigarrillos. Me he preguntado con mucha frecuencia si la soledad es la mejor compañera y la respuesta siempre ha sido la misma, sí. Esto es un poco paradójico, si pienso que me encuentro en una relación de pareja, sólo existen entonces dos alternativas, no me llenan esta sed de amor que tengo ó será que mi espíritu sigue siendo el mismo y vuelve a su naturaleza de soledad. Creo que es mejor pensar en la segunda opción. Quizás pueda ser que me he vuelto uno de esos sujetos que viven dentro de la modernidad, sin mirar al lado. Siento que me hace tanta falta una caminata por Ahumada en la noche, para ver lo que es la triste realidad, de esta ciudad que siento que se adueña de mis pensamientos y me lanza a sus cloacas del egoísmo.

Hoy fue un día distinto, mire la lápida de mi abuela en el cementerio y pude ver la fugacidad del tiempo. Vi en unos años más como alguien también iría a visitarme y a hablarme sabiendo que ya no pertenecería a este tiempo, ni a este espacio y pensé en mi abuela. Que difícil es aceptar la muerte, cuando somos tan vitalistas. No quiero morir y llenarme de gusanos, pensando que no he hecho nada en mi vida que sea realmente importante, no quiero hacer nada de ese “manual” de mierda que habla de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, porque sé que el árbol se secará y no dará raíces, sé que no seré una buena madre y el libro… bueno es un libro. Creo que todo lo que quiero es llenar esta alma desalentada por la vida, cansada de vivir , pero que se aferra con tanta fuerza a la vida como una barata.

1 comentario:

нαмℓєт dijo...

G E N I A L

Como me lleno de eso que no puedes describir cuando sientes tanta cercanía con unas cuntas palbras, pensamientos finalmente que reflejan una existencia ni más ni menos que de un ser extraño con un alma quizás como tú la describes pero a mi parecer enorme.

Creo que ya sabes que también aceptaría la opción dos. La soledad pa mi a ésta altura de mi vida está tan aferrada a mi alma que difícilmente podría dejarla, es parte de mí, sólo eso. Ya no la cuestiono tanto como antes, es mía, la quiero, la respeto, la disfruto, pero como hoy a veces la dejo de lado, siempre pensando y teniendo la seguridad que la volveré a abrazar..

Siento que los gratos momentos los buscamos cuando sabemos que existe alguien que sabrá compartirlos de manera grata. Y siento que de alguna manera nos aferramos a la vida por esto mismo ( Además del ron, el tabaco, el café y esas caminatas )

Sólo me queda pensar que por algo pertenecemos a éste mundo, aunque sigo pensando en esos que pasan inadvertidos por éste, como yo.

¿Tendrá más oportunidad el alma? Quiero creer que sí.

un abrazo Thujvi